ERASMUS +. Septiembre 2019

Diario

¡YA NO HAY VUELTA ATRÁS!!

Capítulo 1: 11/9/19

Después de muchos kilómetros por tierra, mar y aire hemos sido recibidos estupendamente por Sabine y Nic en su humilde morada. Como ya nos habían anticipado, esto es indescriptible. Es un lugar mágico lleno de robles, zarzamoras, acebos, manzanas y ¡¡¡muuuuchos hornos!!!: Un ground hole kiln, uno de tiro invertido, uno para pizzas, otro para calentar agua para el jacuzzi,… de hecho nos tenían preparada una cena, como no podría ser de otra manera, alrededor de una gran hoguera. 

Así que después de una velada entregada al fuego, llegó el agua en forma de una gran tromba que duró casi toda la noche y gran parte de la mañana. 

Y de esta guisa, entramos en el taller para tomar contacto con el barro, el torno y otra manera de trabajar muy diferente a lo que normalmente hacemos en la escuela. Todo un desafío: veinte tazas idénticas en un día. Y si esto nos parecía poco, al día siguiente, poner asas por ordeño a todas y que ¡quedaran bien!

Todo esto fue bajo las ordenes de Nic, porque cuando llegó Sabine todo cambió y comprobamos la manera tan diferente que tienen de trabajar: ¡¡grandes maestros los dos!! Sabine, mucho más meticulosa y Nic más práctico.

Así seguimos, con las manos en el barro y cuando nos cansamos, preparando el terreno a palazos y la leña para el horno que construiremos para cocer nuestras obras maestras. 

Con resultados muy variopintos, mucha ilusión y ganas de seguir aprendiendo, nos hemos tomado nuestras primeras, y esperamos no las últimas, pintas en el Pub favorito de Nic, en el que hemos charlado de música, madera, el Brexit, España y, sí, también de cerámica. Además, aprovechando el Wifi para escribiros este diario.

¡Seguiremos informando!

 

WE CAN DO IT!

Capítulo 2: 14/9/19

Aquí estamos otra vez!
Mientras esperamos que la comida esté lista, os vamos contando como están siendo estos días.
Poco a poco el cansancio ya se va notando. Sin darnos cuenta estamos moviéndonos y haciendo cosas todo el rato. Como aprender nuevas formas, cortar madera, empezar con los planos del horno...al final la sobremesa y la siesta la terminamos haciendo en el taller sin parar de dar vueltas en los tornos.
Nos damos cuenta de la cantidad de cosas que nos quedan por aprender, pero también de todas las que ya hemos ganado.
A los maestros les encanta vernos trabajar y se ríen de que necesitemos hablarlo y organizarlo siempre todo. Pero nunca se olvidad de preguntarnos que tal noche hemos pasado y de traernos un bol lleno de fruta o verdura de su huerta.

Hoy, sin ir más lejos, tenemos que hacer 12 jarras, terminar de poner asas a unas bandejas, nivelar y montar las pareces del horno...y por si esto no fuese poco, hacer unas cuantas pizzas, porque vienen unos amigos de Nic y Sabine. But we can do it!!
Menos mal que el tiempo nos acompaña, y en estos días brilla el sol. Parece que nos hayamos traído el buen tiempo en la maleta, dejando la lluvia inglesa a España.
De todas formas, el frío llega fuerte de noche, y todos nos vamos a la cama abrazados a nuestras bolsas de agua caliente, mientras a fuera, el bosque, parece no querer acostarse.

La comida ya está!!  Os dejamos que vamos a comer. 
Buen provecho y hasta luego.

 

ANOTHER BRICK IN THE WALL

Capítulo 3: 19/9/19​

Los días siguen transcurriendo y estos comienzan a mezclarse y entrelazarse entre ellos. No paramos de trabajar y hacer cosas, y esta intensidad parece confundirnos un poco.
El tiempo vuela en taller, ya nos empezamos a dar cuenta de que es la última semana que nos queda de torno…¡Y luego pasaremos a esmaltar, cargar y cocer!
En estos últimos días hemos trabajado sobre unas jarras medievales inglesas y unos botes con tapadera. Cada forma de un maestro y un método. Parecían muy sencillos, pero luego nos resultó muy complicado que tuviesen cierta elegancia y armonía. Nos dimos cuenta de que las cosas que parecen más simples son de donde más se aprende. Todas las tardes dedicamos dos horas a cortar, cargar y apilar leña y a construir el horno, que poco a poco va ganando altura, estructura y sentido. El tiempo nos sigue acompañando así que, entre un ladrillo y otro, nos hemos podido dar un baño en la piscina.
De esta guisa nos han encontrado Faba y su mujer Puri, y gracias a esta visita, hemos tenido un poquito más de tiempo para desconectar. Ayer pudimos disfrutar de unas vistas impresionantes en unas ruinas de una antigua civilización en el Parque Nacional de Dartmoor, de una exposición de cerámica de varios artistas de la región y de una sidra acompaña de un huevo al vinagre.
 
Esta noche estamos todos invitados a casa de Sabine y Nic, que nos han preparado un Curry y una cálida hoguera. Nosotros llevaremos el vino, pan indio y una Quesada.
¡Esto si que es un buen intercambio!

 

CURRY, PITORROS Y BITCHES

Capítulo 4: 22/9/19​​

Estos últimos días parecen estar monopolizados por los “teapots”, la pieza inglesa por antonomasia. Es por ello que la atención al detalle es más importante que nunca. El hecho de que se componga de cuatro piezas - cuerpo, asa, pitorro y tapa – hace que su elaboración nos esté resultando laboriosa y larga. Nic ya nos había advertido desde hace días que no sería fácil, por eso a veces aparece en el taller algo preocupado recordándonos que debemos descansar. Son nuestros últimos días de torno y parecemos tener ansias de aprovecharlos al máximo. Después comenzaremos con el esmaltado y la carga del horno. Empezamos a saborear el principio del fin de esta aventura.

Pero, aún nos queda una parte central: la cocción. A pesar de los teapots, la construcción del horno sigue en marcha y también ha reclamado nuestra atención. Después de haber terminado de desmontar casi toda la chimenea del horno que Nic apoda “The Bitch”, hemos aprovechado los ladrillos para subir nuestras paredes y construir la cúpula, previo montaje de una horma de madera a medida. Este pequeño hijo de “The Bitch” lo cargaremos con botellas que también debemos elaborar antes del lunes. En estas jornadas tenemos pocos ratitos en los que escapamos de "The barn pottery", pero casi todos los días encontramos el momento de un pequeño paseo por el bosque, celebrar una noche de estofado en el jardín o disfrutar de una cerveza y algo de música en el pub.

EL RETOÑO DEL OTOÑO 

Capítulo 5: 26/9/19​​​

El otoño llegó a Moretonhampstead y con él la lluvia. Cambiamos la piscina por las botas de agua y los almuerzos al sol, por sopas de tomate. Hemos superado el ecuador de esta aventura, con esfuerzo y mucha satisfacción. Los días de torno han llegado a su fin. Para todos nosotros ha sido la producción más grande como aprendices alfareros y conforme se acercaba la hora límite, la tensión aumentaba y el cansancio se acumulaba. Podría decirse que hemos vivido una final de master chef, versión alfarera, con Sabine y Nic al frente, para poner a prueba nuestro dominio del barro. La verdad es que están impresionados con nuestra energía. Aunque aún nos queda mucho por aprender, siguen fascinados con nuestra complicidad y compañerismo tanto en el trabajo como en la vida en común.

El lunes comenzamos una etapa nueva, preparamos los cuatro esmaltes shino que utilizaremos en el horno que estamos a punto de acabar, nuestro retoño. También preparamos los engobes y esmaltes que utilizaremos en el horno de Sabine. 

Antes de esmaltar, hemos seleccionado las piezas que queremos cocer y las que debemos descartar. A alguna le ha caído la lagrimita en el proceso, pero forma parte del gremio. El esmaltado ha durado entre dos y tres días y ha sido un proceso más libre y creativo. En especial para César, que utilizó sus teteras como lienzo para dar rienda suelta a su lado más expresionista. Ya empezamos a sentir curiosidad por ver los resultados, a priori bastante impredecibles. 

Una mañana, Marta nos llamó expectante e ilusionada. Era el momento de sacar la horma de la cúpula del horno. Todo salió como previsto. Fue muy emotivo ver como en dos semanas habíamos hecho de un trozo de tierra, un horno anagama donde coceremos nuestras piezas. 

A la mañana siguiente, visitamos junto a Sabine varios artesanos del pueblo. Entre ellos, el ceramista japonés Taja, la fragua de Greg, también conocido como “Iron Man” y Penny Simpson y su aprendiz Lena, una austriaca de nuestra edad que pareció muy contenta de ver gente joven por el pueblo. 

Por lo demás, entre risas bailes y cantos, cortamos madera para secar los troncos mojados antes de comenzar a cargar el horno. 

  LAS BESTIAS DE FUEGO  

Capítulo 6​​​

El camino al taller se abre paso entre la lluvia incesante y la hierba que intenta adueñarse de todo.

Las babosas y las arañas son compañeras de trabajo junto con un hermoso petirrojo que se cuela en nuestra cocina.

La mañana se consolida por fin, con el horno que hemos terminado de construir, parece impensable que hayamos logrado esto, el ultimo ladrillo de la chimenea culmina el esfuerzo de varias semanas. Todo un proceso de construcción que finaliza y abre paso a otra nueva etapa.

Hemos cargado el horno con nuestras primeras piezas que han tenido que cumplir un tamaño establecido. Una botella de cada uno a cada lado buscando que las cenizas hagan su trabajo en la primera fila.

Nuestro día de tranquilidad por ver que estaba todo encauzado se trunca al saber que aun queda el doble de espacio en el horno, así que Nic nos insiste en que hagamos muchas mas piezas, como el doble, para completar el horno.

 La locura se adueña de Moretonhampsted, vuelta al mono de trabajo, el barro que pesa y el torno que gira mas horas de lo que creíamos. La motivación ha sido ver que había nuevas arcillas de barro rojizo que extraen de un lugar cercano.

Otra vez se acumulan las piezas en las estanterías, la mesa desordenada, y los tornos llenos de barbotina sin limpiar. A algunos nos da la noche terminando el trabajo, un día largo que llega a su final.

Hoy tenemos día libre algo que hacia falta y muchos aprovechan para escaparse a pasear al bosque y otros a descansar o seguir torneando las ultimas piezas. Nada es perfecto aquí, nuestro día libre vine acompañado con alerta amarilla de lluvia y viento que entraría esta tarde. Por la noche en la cena comunitaria ya sentimos el viento agitar el techo que cubren las pilas de madera para el horno. Los arboles se agitan y la lluvia cae en los tejados. Nadie quiere salir de la cocina, algún valiente calienta su botella de agua y se adentra en la oscuridad rumbo a su improvisado dormitorio.

La carga del horno de soda esta siendo un éxito, las piezas se organizan en el interior con mucho mimo, hacemos bolas de wadding para que las piezas no se peguen y los soportes no se dañen con la soda.  Varios grupos se organizan para terminar la carga, todo el día cargando la mitad del horno. Nuestro domingo ha merecido la pena y lo celebramos con Nic y Sabine en su casa con un Sunday roost.

Después de rebañar los platos, cansados, nos vamos a la cama, mañana tenemos que cargar la otra mitad del horno y esmaltar las ultimas piezas para completar el espacio libre.

Todo amanece entre bostezos y algunos nervios. Caos en el taller, unos van terminando de cargar lo que queda del horno y otros esmaltan estilo Pollock sus ultimas teteras.  Idas y venidas ajetreadas. Hacemos turnos express para completar lo que falta. No cabe ni un ápice dentro. Mañana es el día, todo arderá como es debido, eso esperamos. Mientras tanto hay que rellenar la nevera y pensar en los turnos que ya tenemos para vigilar y alimentar a las bestias de fuego que nos esperan.

  LLAMAS QUE ACOMPASAN BAILES  

Capítulo 7

Estos días de cocción a penas si intercambiamos unas palabras en los cambios de turno, a penas unos “buenos días”, o un “queda algo de comida en la cocina”. Mientras unos trabajan otros duermen. El contraste con una convivencia intensa se hace notar ahora que solo compartimos horarios con nuestro compañero de hornada.

Es en esa intimidad de la pareja que nos acompaña que encontramos la serenidad de la introspección y sentimos los efectos transformadores del fuego en las primeras horas de hornada. Pero luego el horno se agita, escupe lenguas de fuego, ruge, miramos el pirómetro, metemos leña sin parar, nuestros cuerpos coreografían una danza alrededor de la bestia que parece pedir más y más de estos trabajadores. A veces nos desesperamos cuando la temperatura parece no querer aumentar, pero frente al reflejo instintivo de atiborrarlo de madera, el horno requiere un ejercicio de autocontrol, encontrar la calma necesaria para pensar con lógica, parar, escuchar ese cuerpo, saber que pide. Es solo en esta escucha donde nos vamos entendiendo, donde nuestros cuerpos y el horno se acompasan.

El miércoles mientras el sosiego acompaña el encendido de nuestro pequeño horno, en la cocción de soda se respira agitación. Sabine nos acompaña desde por la mañana, y cuando tras mucho esfuerzo logramos subir el horno a más de 1200 grados llega el momento de pulverizar soda en el interior. Mientras uno retira los ladrillos de la puerta del horno, otro pulveriza e intentamos por un instante distinguir nuestros cacharros entre las llamas a través de los enormes cristales negros de unas gafas protectoras. Ya falta poco, pronto estarán listos. Cerramos el horno mientras cae la tarde de nuestro segundo día de cocción.

La noche cerca del horno pequeño es tranquila. Pero las cosas empiezan a ponerse intensas en el turno de la mañana, las cargas aumentan y el horno se agita. Nic asegura que acabaremos la hornada mucho antes de lo previsto. Se agacha a revisar los conos cubriéndose la cara con las dos manos para evitar el calor. Los conos, parecen haber desaparecido. Nos comunica que muy posiblemente estemos en los 1300 grados y que es momento de una gran reducción. Veinte troncos en una sola carga hacen que el horno escupa llamaradas de varios metros de alto por la chimenea. Nic rie satisfecho, el fuego parece despertar una alegría inusitada. Todos nos reunimos por fin cerca del horno y sabemos que ya todo ha cambiado.